Socorro a las víctimas de la violencia Con el estallido de la Revolución del 52, la Cruz Roja salió a las calles a prestar auxilio a las víctimas de los enfrentamientos. En este conflicto, como en todos los anteriores, fue fiel a sus principios de neutralidad y prestó ayuda a los beligerantes de uno y de otro bando. Sin embargo, una vez que cesaron los combates, cayeron sobre ella acusaciones sobre una supuesta parcialidad. Quizá por esta susceptibilidad, el gobierno intervino las institución meses más tarde. El 9 de abril, en medio de los enfrentamientos y arriesgando sus vidas, los equipos de socorro de la institución recorrieron calles, avenidas y plazas de La Paz para recoger y atender a los heridos, mientras las Samaritanas organizaban hospitales de emergencia en los colegios San Calixto y Don Bosco, que fueron atendidos por ellas mismas. Otros puestos de socorro se habilitaron en diferentes dependencias. El resto del personal (médicos, enfermeras y samaritanas) se distribuyó en todos los hospitales y clínicas de la ciudad.