La intervención en la guerrilla de Ñancahuazú le dio a la Cruz Roja Boliviana la experiencia para intervenir en casos de guerras internas y guerrillas. Es así que en 1970, al detectarse un nuevo foco guerrillero, esta vez en Teoponte, la institución intervino oportunamente y logró rescatar a seis guerrilleros. Para tal efecto, la Cruz Roja Boliviana coordinó sus actividades con otras organizaciones y con el gobierno. El grupo guerrillero había iniciado sus acciones en julio de 1970 y tres meses después, prácticamente se encontraba desarticulado habiendo perecido la mayoría de sus integrantes sin siquiera haber combatido. En octubre de ese año, se tomó conocimiento de la existencia de sobrevivientes que habían depuesto las armas y que precisaban ser socorridos: seis guerrilleros, padecían de hambre y estaban enfermos. Celso Rossell, quien ya era presidente de la Cruz Roja Boliviana, junto a otros delegados de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), la Iglesia y el gobierno, fue hasta esa zona con el objeto de rescatarlos